Qué te parece si te decimos que existe una corriente que une la calidad, la ecología y el disfrute culinario sin prisas. Seguro que te encantaría, ¿verdad? Pues existe. ¿Te apuntas al Slow Food?
Qué es el Slow Food
Es un movimiento que surgió durante el año 1987 en Italia, concretamente en Bra, una población de Florencia. Allí, Carlo Petrini concibió un concepto distinto para unir lo ecológico y lo culinario. Tuvo tanto éxito que se convirtió en un fenómeno global.
Se ha llegado a convertir en un estilo de vida más saludable tanto para el ser humano como para el planeta, lo que redunda en un importante beneficio no solo a nivel de salud, sino también económico.
¿Por qué beneficia a la economía además de a la salud? Es muy sencillo. Se apuesta por el comercio de proximidad, es decir, por proveedores de la zona. Por ello se desarrollan económicamente los lugares donde se impone esta filosofía.
Además de apostar por los productores locales, también se busca que sus productos provengan de desarrollos que sean sostenibles con el medioambiente. De esta manera se respeta la biodiversidad y se produce una menor cantidad de desechos.
Pero no hay que olvidar que se trata también de un disfrute para el paladar, por lo que se cocinan productos de temporada pero sin que sean sosos. Se buscan los sabores, no solo lo denominado vegano. También se tiende a las recetas de plantas y productos animales basados en la manera de cocinar y el ritmo de vida de antaño, de nuestros abuelos.
Además, organizan charlas informativas, encuentros, talleres formativos y diversas acciones realizadas con esta manera de pensar y actuar.
Dónde podemos encontrar el Slow Food
En numerosas ciudades europeas. En España están presentes en 39 provincias, como Zaragoza, Vitoria o Bilbao. Ya cuentan con alrededor de 1.000 socios. También podemos encontrar restaurantes en ciudades de Cataluña o Madrid. No lo pienses más y déjate seducir por el Slow Food.







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